Dedicada al patrón del pueblo, San Leonardo Abad, es de estilo herreriano, data del siglo XVII. Esta iglesia se comenzó a construir, de nuevo, probablemente sobre las ruinas quemadas de otra anterior.

El templo es de planta rectangular con una cruz latina inscrita. Tiene tres naves, la central es más ancha y alta que las laterales, separadas por arcos de medio punto. Los arcos se apoyan en pilares, con pilastras toscanas en su frente. El crucero está levísimamente remarcado en planta y el presbiterio, elevado con respecto al suelo de la iglesia, tiene el testero plano. La torre también pertenece al siglo XVII.

La cubierta de la nave central es de bóveda de cañón con lunetos cegados y tramos separados por arcos fajones de medio punto. Las naves laterales se cubren con bóvedas de cañón transversales, o sea, perpendiculares al eje de la nave central. El crucero está cubierto con cúpulas de media naranja sobre pechinas adornadas con las armas de los Manrique Fajardo.

La fachada de la iglesia corresponde a una época anterior al resto del templo. Está construida con piedra de sillería y consta de una base rectangular coronada por un triángulo que se corresponde con el tejado a dos aguas que cobija todo el cuerpo de la iglesia. En el centro de la simétrica fachada se abre la puerta, de arco de medio punto, abocinada con arquivoltas apoyadas en jambas sobre basas poligonales, con unas características que responden al estilo del gótico final, propio del primer cuarto del siglo XVI.
Cuenta en su interior con importantes retablos como el del Altar Mayor, el del Santo Cristo, el de la Virgen del Rosario, el de la Magdalena, el de la Inmaculada, de la Asunción, el de San Antonio y sobre todo el retablo del Ecce Homo, joya escultórica atribuida a Gregorio Fernández; además de numerosas pinturas, pilas bautismales y obras de imaginería y platería.

Asimismo destaca el órgano que se mandó construir en 1733, que ha sido objeto de distintas reparaciones y con el que se han dado varios conciertos de música barroca en la iglesia.

Esta emblemática iglesia cuenta además con una magnifica colección de platería. Entre las piezas que se exponen podemos contemplar una cruz procesional, crismeras, un incensario, una naveta, una cruz de altar, una concha bautismal, la corona de la virgen, una custodia, dos copones, cálices, un lignum crucis, vinajeras y salvillas, un hostiario, ciriales, catavinos y un portapaces.
Esta colección de platería se amplía con dos piezas únicas custodiadas actualmente en el Ayuntamiento (los bernegales)


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Iglesia Parroquial

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