El Reinado de los Mozos, que todos los años se celebraba en Navidad, es otra de las tradiciones del pueblo interrumpida durante casi cuarenta años. Los mozos se reunían antes de las fiestas para elaborar un reglamento que habría de regir en las fiestas navideñas. Se nombraba "un alcalde" entre los de más edad; "dos aguaciles" que mantenían el orden y golpeaban con una paleta de madera al que no acatara las decisiones; "un secretario" responsable de las cuentas y "un tesorero" encargado de los fondos.

 

El día de Pascua, para dar la paz en misa se nombraba a dos mozos: uno la transmitiría a las mujeres y otro a los hombres. La víspera de este día, los mismos mozos, buscaban dos casas en las que sólo hubiese hijas, donde comieran y cenaran respectivamente los gaiteros. El no cumplir con este compromiso representaba que ningún mozo bailaría con ellas durante las Navidades.

 

La fiesta del Reinado terminaba con un banquete que se costeaban los mozos con la ayuda del Ayuntamiento.


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