Este pequeño cerro situado en las inmediaciones de San Leonardo, en el paraje denominado Valdevalero, antiguamente conocido como "Cuesta el Trigo", albergó desde la Primera Edad del Hierro hasta el momento culminante de la cultura celtíbera, el primer núcleo de población que podríamos considerar como remoto embrión del San Leonardo actual.

 

Se trata de un cerro de cumbre alargada, orientado de Noroeste a Sureste, cuya cota máxima alcanza los 1.128 metros de altitud. El emplazamiento, con una altura destacada, reúne unas condiciones óptimas para su defensa y el control de su entorno. El acceso al mismo puede hacerse a través de su cara suroeste, desde la carretera de San Leonardo-  Burgo de Osma. Junto a la ladera Oeste de dicho castro se encuentra la "Cueva del Milano" por ser habitual que esta ave rapaz anidara en una pequeña oquedad rocosa junto al espigón del asentamiento, igualmente en dicha ladera se halla una gran roca arenosa blanca de la cual se extraía la arena que antiguamente servía para la limpieza de utensilios domésticos.

 

Encuadrado en la Edad de Hierro, perteneciente a la Cultura de los Castros con el sistema de piedras hincadas; dos fosos delante de la muralla, de plena época celtibérica y la tipología de la cerámica correspondiente a la Edad de Hierro Antiguo- Medio del siglo III a.C.

Este castro debido a su situación estratégica, estaba dotado de inmejorables defensas naturales. Contaba en su interior con un recinto amurallado de unos 21.185 metros cuadrados. El flanco Sureste, que era el más vulnerable, estaba protegido con una voluminosa muralla que ha quedado reducida en la actualidad a un enorme montículo de cima redondeada y en parte arbolada de pinos y matorrales. Para complementar las defensas se excavó un doble foso. La tipología de su emplazamiento tenía forma de "espolón".

Las características del territorio ocupado por los castros los hacen especialmente adecuados para la actividad ganadera, con rebaños de ovejas y vacas, estando presentes además los caballos y los cerdos. También se cultivarían cereales y se aprovecharían los montes y bosques circundante para la recolección de frutos y para la caza.

 

Las viviendas adosadas a la muralla, quedaban separadas de ésta por una pared de adobe en la que embutían pies derechos de madera donde apoyaban las vigas, base de la techumbre, que recubrirían con cañizos, ramajes y barro. Su estructura era circular.

Hasta hace pocos años aún se podían distinguir sobre la ladera Este, los restos de su muralla. Actualmente dicho terreno pertenece a la Sociedad de Valdevalero, la cual lo ha repoblado de pinos, a consecuencia de este hecho el castro se encuentra ligeramente desfigurado.

Dicho Castro es, en definitiva, un tipo de estructura defensiva, única hasta ahora dentro de los castros celtibéricos de la provincia de Soria.


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